UN DÍA SALVAJE PEDALEANDO POR LA CERDANYA
140 ciclistas llegaron preparados para afrontar uno de los retos ciclistas más épicos que existen. La Cerdanya no decepcionó: carreteras secundarias remotas, subidas tranquilas, valles verdes infinitos y esas grandes cimas de montaña presentes todo el tiempo, como si te retaran a subirlas y ganarte las vistas.
Pero primero, conoce a Pep Boatella, el ilustrador que ha dado identidad a la edición de este año.
EL ARTISTA DETRÁS DE BASELAYER CERDANYA 2026
Pep Boatella es un ilustrador que convierte los paisajes en emoción. Con un estilo distintivo y una profunda conexión con la naturaleza, su obra va más allá de lo visual, contando historias que te sumergen en la esencia de los lugares que retrata.
DANDO FORMA A LA IDENTIDAD DEL DESAFÍO
Para esta edición del Baselayer Challenge, sus ilustraciones nacen de una idea muy local de la Cerdanya: cuando pedaleas aquí, no todo depende de ti; también está el paisaje que te abre el camino, la vida que ya estaba aquí antes de que llegaras y un entorno que te recuerda, con cada pedalada, que formas parte de algo más grande.
Y con esa identidad en mente, el día arrancó.
Cada subida tenía su propio carácter. Algunas eran constantes y exigentes, otras mordían un poco más fuerte, pero todas merecían totalmente la pena. Girabas una curva y de repente te encontrabas con paisajes inmensos, cielos abiertos y pura esencia de montaña. De esas salidas en las que te olvidas de todo lo demás y simplemente te concentras en la carretera que tienes delante.
GRANDES ESFUERZOS, ORGANIZACIÓN PERFECTA Y CICLISTAS DE NIVEL
El Baselayer Challenge Cerdanya no fue solo cuestión de piernas, sino de toda la experiencia. Los ciclistas se exigieron durante todo el día, apretando fuerte en las subidas y sin aflojar en ningún momento. Pero lo que también destacó fue el ambiente: la gente estaba allí para pedalear fuerte, disfrutarlo y dejarse llevar por todo lo que ofrecía.
Los puntos de avituallamiento estuvieron perfectamente organizados: paradas rápidas, buen ambiente y todo lo necesario para recargar energía y volver a ponerse en marcha. Y además, todos mostraron un gran respeto por el medio ambiente y por los pueblos del recorrido. Sin atajos, sin dejar rastro, solo ciclistas haciendo las cosas como se debe.
DESPUÉS DE VIVIR PLENAMENTE LA CERDANYA, GIRONA ES EL SIGUIENTE RETO
Una vez completados los últimos kilómetros, todo pasó a modo celebración. Comida post-ruta, cervezas frías, ciclistas charlando, intercambiando historias y riendo sobre las subidas más duras y los buenos momentos. Esa mezcla de piernas cansadas y grandes sonrisas lo dice todo.
Y esto va a continuar…
Siguiente parada: Girona, primer fin de semana de octubre de 2026. Carreteras diferentes, subidas eternas, la misma energía.
¿Te apuntas? Mantente atento, pronto habrá más detalles.